Desde la noche de los tiempos



En el antiguo Egipto se desarrolló un sistema de medición del tiempo para los periodos nocturnos, en ese momento en el que el reloj de sol perdía su utilidad al ocultarse éste en el horizonte. Consistía, en su forma más básica, en una vasija o recipiente con varias marcas en sus paredes y un orificio en su base, se llenaba de agua y dependiendo del diámetro del orificio el agua salía con mayor o menor fluidez, conforme iba vaciándose a lo largo de la noche iba dejando al descubierto las marcas, estableciendo así los tiempos nocturnos. Había nacido La Clepsidra, palabra que proviene de la griega klepsydra, klepto (robo) hydro (agua), el ladrón de agua.

Las palabras son como gotas de esa clepsidra que miden el tiempo en pasado, presente y futuro, tengo mi recipiente lleno de esas palabras que esperan fluir lentamente como una gota de tiempo en el océano para finalmente convertirme en un ladrón de tiempo, tu tiempo.


domingo, 7 de agosto de 2011

Construyendo

Algún día te voy a construir una ciudad-palacio, llena de tantos rincones que parezca un laberinto para que nadie nos encuentre. En vez de puertas habrá velos a modo de cortinas, sutiles y translúcidos, de los colores del arcoiris. Sembraré naranjos por doquier para embrujar la ciudad en las cálidas noches de primavera con el perfume del azahar, tampoco habrá sitio donde no huela a sándalo y jazmín, ni donde el perfume de la dama de noche deje de invadir nuestros corazones.
La ciudad caerá hacia el valle en terrazas en los que cada noche un poeta nos susurrará al oído los mejores versos que jamás se hayan escrito al amparo de la suave embriaguez de los vinos que para ti coseche.
Y la fortificaré con adustos guerreros de corazas doradas que brillando al sol ciegue a todo intruso que no crea en que todo es posible.
Decenas, cientos, miles de estanques donde floten los nenúfares, para que el agua sea el espejo en el que te miras.
Te proporcionaré los mejores corceles, briosos, negros como el azabache, blancos como la nieve, de largas crines, para que no tengas que pisar el suelo sagrado de tus dominios.
Serás la dueña y señora de los blanquecinos amaneceres y de los anaranjados ocasos...
- Johnny ... estás hablando de Madinat Al Zahra??
- Tu crees??
- Si
- Entonces??
- Entonces de Abderramán III y de su concubina ni hablamos...
- Tampoco hablemos de los eunucos, vale?

Texto y Foto by Johnny

1 comentario:

  1. Me gustó tu entrada, tiene un humor muy sagaz...
    Un abrazo.
    HD

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