Altanera, seductora, irresistible revoloteas sobre mi almohada, depositaria de mis sueños de amor, de locura, de inconfesables deseos, de noches de luna, de soles que se elevan en el amanecer y que se esconden en el ocaso.
Sensible, sutil, delicada, te posas en mi almohada para que sueñe con tus alas de color tierra, blanquinegras y a ratos multicolores, pigmentado mis ensoñaciones con el color de la vida que tú me das.
Y en el rumor del batir de tus alas escucho el susurro que se deposita en mis oídos, caliente y sensual, haciendo vibrar todo aquello que en mí tiene aliento de posesión, deseo y exaltación.
Surgiste de la crisálida del amor para poder decir hoy… sin duda alguna… que tengo una mariposa en mi almohada.

Sensible, sutil, delicada, te posas en mi almohada para que sueñe con tus alas de color tierra, blanquinegras y a ratos multicolores, pigmentado mis ensoñaciones con el color de la vida que tú me das.
Y en el rumor del batir de tus alas escucho el susurro que se deposita en mis oídos, caliente y sensual, haciendo vibrar todo aquello que en mí tiene aliento de posesión, deseo y exaltación.
Surgiste de la crisálida del amor para poder decir hoy… sin duda alguna… que tengo una mariposa en mi almohada.
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