Mi mente se encontraba vacía, mientras que con mis dedos me dedicaba a desempañar el vaso con hielo entre chupito y chupito de Johnny Walker, y sin previo aviso, por esas suertes de encantamientos inesperados, una neurona con su chisporroteo rebelde decidió ponerse a emitir impulsos electromagnéticos a sus adyacentes, mi mente se iluminó con una pregunta inquisidora... ¿cuál era mi mundo ideal?
Me sobrecogí. Realmente en mi vida sí tengo muy claro que es lo que no me gusta de este mundo, mi parte crítica y a veces destructiva, pero mi mundo ideal??? nunca había pensado en ello.
Creyendo fácil la respuesta elaboré entonces una hoja de ruta (palabra de moda) todo un batallón de buenos deseos, ni guerras, ni enfermedades, nada de ambiciones desmedidas, ni hambre, ni penas, ni... un sin fin de “nis” , todos ellos cambiados por amor, paz y felicidad sin límites para toda la humanidad, comencé a reír al imaginarme toda una humanidad llena de gorditos felices, sé que es una frivolidad pero así lo pensé. Y me vi tan ingenuo...
La vida tal y como la conocemos está basada en la creación y la destrucción en todos los niveles de lo existente, en lo estelar y lo atómico. El dolor, errar, amar y desamar, vivir y morir,... todo forma parte de un equilibrio necesario para el crecimiento interior, son las cartas marcadas con las que juega la Naturaleza.
Finalmente he pensado que deseo simplemente un mundo mejor y más justo, que es más realista y alcanzable que mi hipotético mundo ideal, simplemente hay que luchar por ello.
Tanta palabrería para deciros .... “virgencita déjame como estoy...” ainssssssssssss
