Hay momentos en la vida en que me doy cuenta de las turbulencias que recorren mi alma, te rodeas de naturaleza pertrechado con tu máquina de captación de momentos, de entre el romero, el tomillo y los retorcidos olivos aparece ella, fresca, delicada, buscando el frío sol de una mañana de enero desde la pedriza. Lilas rotos por amarillo que pacifican mi espíritu, coloreando mi interior, como flor de un día espero que me perdone el atrevimiento de inmortalizarla en todo mi ser.
El olivo lleva tu marca, lleva grabado el amor.